INTRODUCCIÓN

La siempre fascinante aventura de la aviación, adquiere este año del 2003, una muy especial relevancia, adquiriendo el carácter de centenaria en cuanto al vuelo de un “más pesado que el aire”.-
Universalmente, se ha tomado como punto de inicio, producto de la fuerte influencia sajona, el 17 de diciembre del 1903 con la proeza de los hermanos Wright, salvo lo sostenido por los seguidores del gran aeronauta brasileño Santos Dumont, que sustentan su posición que tal hecho no fue verificado por autoridad alguna, como sí lo fuere el mismo Santos Dumont en 1906 (octubre y noviembre).-
Y, ¿Por qué afirmamos que la industria de la aviación es una aventura? Pues como la mayoría de los que volamos ó hemos volado, sabemos que nunca un vuelo habrá de ser igual a otro, por más que sigamos una rutina totalmente aséptica y cuasi marcada en la dureza de una ciencia exacta.-
Podemos estudiar acabadamente cada uno de los procedimientos, podremos “pulir”, ya sea en el simulador ó en el vuelo real cada una de las maniobras y procedimientos, pero lo que no podremos cumplir en forma mandatoria es lo más importante y lo impredecible, los seres humanos tripulan el aerodino que se desplaza dentro de la masa de aire.-
Bendito sea que ocurra lo señalado, porque el día que la incertidumbre se convierta en certidumbre absoluta, no serán volados por hombres sino por máquinas que habrán desplazado a aquéllos, transformando la circunstancia temporal del vuelo, en algo que si bien será seguro en forma relativa, ya no será el dominio de la racionalidad, sino el de la máquina en sí.-
Indudablemente, que el salto cuantitativo y cualitativo que dió la industria de la aviación en escasamente un siglo de vida ha sido cuasi fantasmagórico y dejaría, de vivir, azorado al más futurista de los 900.-
Juntamente con el señor Don Juan Roque Castelnuovo, Miembro de Número del Instituto Nacional Newberiano y Secretario del Instituto de Historia Aeronáutica y Espacial Eduardo Alfredo Olivero de Tandil, en un esfuerzo conjunto, se presentó en el VIII Congreso de Historia Aeronáutica y Espacial, un hecho más que singular, dentro de la Argentina , Sudamérica e Iberoamérica.
La construcción y realización del vuelo de un aerodino, cuasi similar a un avión y a un planeador, constituye todo un hito, en lo que a la faz experimental se refiere, es así entonces que presentó las siguientes características:

  1. Tuvo perfil alar, presentando borde de ataque, borde de fuga, extradós e intradós, tal como se puede apreciar en la única fotografía con que se cuenta y lo que deviene de los relatos tomados a las personas que estuvieron presentes.
  2. Merced al desplazamiento desde el Cerro Garibaldi hacia el lugar del aterrizaje, el aerodino tomó impulso, despegó y se desplazó dentro de la masa de aire. Principio básico, éste dentro del estudio de la aerodinámica.-
  3. Existió en consecuencia diferencia de presiones entre el intradós y el extradós, obteniendo sustentación durante 180 metros. Hecho éste corroborado por los testigos oculares presentes.-
  4. De la única fotografía que se tiene, se aprecia que el aerodino tenía un velamen con un borde de ataque en forma semicircular.-
  5. Las punteras del plano del velamen estaban inclinados hacia abajo, lo que aerodinámicamente incidiría en la sustentación.-
  6. La superficie del plano se encontraba decididamente alabeada, presentando los bordes de ataque y fuga arqueados hacia arriba.-
  7. No se puede determinar, acorde a la ya famosa fotografía, un perfil alar claramente definido, pero estamos en condiciones de aseverar que presentaba características de convexidad.-
  8. La superficie alar, estaría en los veinte metros cuadrados con un diámetro aproximado a los cinco metros.-
  9. Teniendo en cuenta lo señalado en h., estamos en condiciones de afirmar que la carga alar era de una muy baja intensidad, de aproximadamente unos 4.80 kg/m2.-
  10. Habida cuenta de la carga alar preceptuada y estableciendo el cálculo correspondiente tendríamos una relación de planeo, aproximada en 1.80:1.-
  11. Finalmente y acorde al estudio de factibilidad realizado es posible, que dadas las características señaladas no hubo un desplazamiento puro en el terreno de la aerodinámica, lo cual aunado a la falta de perfiles direccionales hizo que el aerodino aterrizare malamente.-

Esto último, en nada desmerece el vuelo de Dinelli que efectivamente se desarrolló como absolutamente verdadero. El constructor, experimentador y piloto, nada sabía de ciencia aeronáutica alguna. Solo se inspiró en el vuelo de las aves. Singularmente meritorio, era nada más y nada menos que un audaz y osado zapatero que quiso realizar un experimento.-
El mismo se realizó, como ya se expresare, un 25 de mayo de 1904. Se tienen constancias gráficas parciales y periodísticas totales que obran, sus copias en este trabajo de investigación.-
Resulta una obviedad manifiesta, pero es necesario remarcarlo, no existía ni en la República Argentina ni en Sudamérica organismo aeronáutico, de cualquier tipo, que homologara y registrara el experimento en sí.-
Como hemos señalado, las crónicas de la época lo aseveran, como así los dichos recogidos en su momento por Don Juan Roque Castelnuovo de los testigos presenciales del hecho en sí, que por el proceso biológico y el tiempo, han fallecido.-
Asimismo, y acorde a nuestras investigaciones, no hemos encontrado ni registrado antecedentes en la América del Sur, en la fecha indicada.-
Es así entonces, que presentamos a la consideración de la totalidad de los Congresales asistentes a este VIII Congreso de Historia Aeronáutica y Espacial, este tema que permanecía olvidado en la Historia Aeronáutica y debidamente estamos documentando con la apoyatura gráfica que se presenta.-
A sólo cinco meses y ocho días, de haber volado, en los Estados Unidos, por los hermanos Wright, “un más pesado que el aire”, en Tandil, República Argentina, teniendo como motor las piernas del hombre, se llevó a cabo este vuelo experimental con éxito, pues voló. Sólo, se puede afirmar, que no fue afortunado el aterrizaje, pero eso no obscurece en lo más mínimo el propósito llevado a cabo.-
Quién lo concibió, construyó el aerodino, y concretó el vuelo, se nutrió de la experiencia de las aves a las cuáles estudió.-
No sabía de aerodinámica, no sabía de despegues y aterrizajes, ni de circuitos, menos de meteorología y las otras ciencias que hacen al vuelo, ni siquiera había tenido contacto con otros experimentadores que podrían haberle transmitido su experiencia.-
Sólo se propuso volar… y voló

SALVADOR ROBERTO MARTÍNEZ

 

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