DESDE JUAN DE GARAY A LA CIUDAD DE LOS CESARES------------------------------------------------Volver

"¿Por qué, si en México, Cortés halló un imperio y en Perú, Pizarro y Almagro hallaron otro, no ha de hallar él, Garay, el fuerte, otro aurífero imperio del cual esa Ciudad de los Césares sería como son México o Cuzco?"

ALVARO YUNQUE

¿Qué historia?
12 octubre de 1492.
25 de mayo de 1810.
9 de julio de 1816.
4 de abril de 1823.

Fechas. Historias. Hitos. Etapas. Presuntos comienzos. Posibles finales. Perspectivas de periodización.

Pero... ¿qué fecha es aconsejable para iniciar un libro de historia?
¿Acaso hay un comienzo de la historia, de cualquier historia?
¿Y hay un fin de ella?
¿Argentina “empieza” el 25 de mayo?
¿Acaso el 9 de julio?
¿Nuestro continente "nació" el 12 de octubre de 1492?
¿Tandil tuvo su origen, realmente, un 4 de abril de 1823?
Desde un punto de vista, podría responderse afirmativamente. Pero también debiera convenirse que se trata de determinismos arbitrarios que marcan posibles comienzos de los acontecimientos históricos; que de eso se trata: acontecimientos, sucesos, procesos.
El gobernador Martín Rodríguez no ordenó fundar el Fuerte porque sí nomás, porque un día se le ocurrió pensar que si procedía de ese modo generaría una "ciudad populosa y rica". Y entonces, entusiasmado por la idea, durante la noche -desvelado- redactó el decreto y a la mañana siguiente hizo preparar el carruaje y pidió a sus colaboradores que lo trasladen "80 leguas hacia el sur".
Por otra parte, ¿la historia de Tandil es solamente la historia de estas escasas 500 mil hectáreas que conforman hoy nuestro partido?
¿O es la suma de procesos que se registran y se reiteran causalmente en contextos, períodos o extensiones de mayor magnitud y complejidad?
Tales cuestionamientos nos remiten de nuevo a nuestras palabras introductorias de este trabajo, cuando decimos que "la historia (...) permanece constantemente abierta a nuevos descubrimientos, hallazgos, investigaciones, datos e interpretaciones".

A esta altura, en medio de tantas dudas, preguntas y afirmaciones, es muy probable que los lectores se estén planteando si también respecto de la historia de Tandil es lícito hablar de la existencia de una "historia oficial".
¿Qué es la historia oficial? “Es la historia que alguna vez escribieron los que ganaron”, suele afirmarse.
Más allá de las respuestas a los anteriores interrogantes, lo que debe quedar claro, es que la historia oficial no está sólo en quienes alguna vez la escribieron, sino que tiene mucho que ver con la capacidad de respuesta, de lectura, de investigación, de reflexión de toda la sociedad; es decir, de todos nosotros.
Porque no es difícil encontrar correlatos en muchísimos temas del devenir histórico. Podemos tomar como ejemplo el caso de los principales genocidios que se fueron sucediendo: indios, negros, gauchos y más recientemente, intelectuales y pensadores. Así, los indios eran "bárbaros, saqueadores y haraganes". Los gauchos, "vagos y malentretenidos"; y los desaparecidos, "algo habrán hecho". Hoy día, los muertos del subdesarrollo y la globalización -equivalentes a los indios y negros de ayer- caen como consecuencia del hambre y la desnutrición provocados por un orden social cada vez más injusto, que genera violencia incluso entre pares, hasta llegar al extremo de que en la sociedad del presente, la vida humana suele valer menos que un pasacaset.

Un trabajo sobre historia de Tandil, pues, podría centrarse en la descripción de su geografía, su geología, su contorno, sus límites, su paisaje; hechos principales y fechas. O podría tener como ejes sustanciales, el hombre en toda su dimensión y a través de los tiempos. Nos inclinamos por esta última opción.
También podría escribirse un tratado sobre las distintas campañas militares que llegaron a esta región con la intención de "derrotar a los bárbaros y ampliar la frontera". La otra posibilidad, sería dedicar unas cuantas páginas iniciales a documentar las vivencias y aconteceres de tantos seres humanos de carne y huesos que habitaron estos sitios muchos cientos de años antes que nosotros. También en este caso, elegimos la segunda de las alternativas, aunque es sabido que la tendencia generalizada a nivel nacional es la primera de ellas, ya que la cuestión indígena suele quedar reducida a un plano secundario. De eso no se habla, o se habla muy poco. Tal vez porque la historia oficial se encargó de hacernos creer que aquí había, efectivamente, un "Desierto".
De todos modos, vayamos por parte.

Geología: Ni mejores, ni más viejos...

Tal vez por aquello tan propio de la idiosincrasia argentina de empecinarnos en ser "los mejores" en lo que sea, o "los más antiguos", o "los más modernos", los tandilenses hemos caído en el error, tradición oral de por medio, de considerar a nuestras sierras como "las más viejas del mundo". No es así, y esto está certificado por los investigadores y especialistas del tema.
Son, sí, "de las más viejas", pero no es lo mismo. Y son nuestros cerros, es cierto, los más viejos de la Argentina. Pero no ya de América, según Mario Teruggi (1), que realizó y publicó un relevamiento topográfico sobre nuestros suelos. El doctor Teruggi afirmó que mayor antigüedad posee la cadena de Brasilia, en una entrevista personal que con él mantuvimos.
Por su parte, Dalla Salda (2), sostiene:
"Hace 2.500 millones de años se solidificaron los cratones más antiguos del continente, el de Guayana-Guaporé y el de San Francisco, ambos ubicados al norte del Brasil. Hace 2.200 millones de años, aquellas rocas de consistencia parecida a la plastilina se enfriaron para siempre y, cuando alcanzaron el estado sólido, nació nuestro cratón, el cratón del Río de la Plata".
Y agrega:
"500 millones de años después de su nacimiento sucedió el más increíble de los accidentes: un continente que venía a la deriva desde el norte chocó con el cratón. Y la colisión fue monumental: duró 50 millones de años y generó una gran cordillera, estructuralmente similar al Himalaya y tan poderosa como la de los Andes: más de 7.000 metros de altura. Y luego, alternativos períodos de calma y erosión -incesantes lluvias de meteoritos, enormes diferencias de temperatura- 'limaron' aquellos soberbios picos hasta casi hacerlos desaparecer".
Luego, llegaría la acción de los mares, que según el investigador mencionado, "avanzaron sobre la zona arrasándolo todo, y lo mismo pasó en casi todo el planeta; por eso el período que va entre los 1.600 y los 700 millones de años está casi en blanco".
Y en la retirada del mar, permanecieron los sedimentos. Mientras -60 millones de años atrás-, cuando se incrementó la proporción de oxígeno suspendido en la atmósfera terrestre, puede afirmarse que la vida explotó en la Tierra, con la aparición, por ejemplo, de grandes mamíferos (gliptodonte, megaterio) que antes de extinguirse llegaron a convivir con los seres humanos que habitaron estos suelos del centro-sudeste bonaerense. Mucho antes, habían existido las primeras manifestaciones de seres vivos, con las bacterias (unicelulares) y algas (más de una célula).

La prehistoria: el "tandiliense"

José María Araya (3) alude en sus trabajos al "tandiliense", cuando hace referencia a los más antiguos pobladores de estas tierras. Afirma que existió una cultura paleolítica primitiva, con una economía de subsistencia basada en la caza, con un arma esencial: las boleadoras, aunque no descarta que puedan haber utilizado también "armas con puntas de madera o hueso, hecho apuntalado por el hallazgo de carbones vegetales, restos de hogueras, cuyo fin sería el uso del fuego para endurecer maderas previamente aguzadas".
El nombrado autor describe algunos yacimientos, a los que remonta unos 9.000 años a.C., tales como "las cavernas Ojo de Agua, Las Hachas, Gruta de Oro y Margarita -las dos primeras ubicadas en las proximidades de Balcarce y las restantes en el sistema de las Sierras de la Tinta, partido de Benito Juárez- se encontraron huellas de actividad humana, tales como carbones vegetales, huesos partidos y una multitud de artefactos de piedra, donde las materias primas más utilizadas fueron cuarcitas de distintas clases, calcedonia y arenisca, destacando instrumentos descriptos como cuchillos, perforadoras, raspadores y raederas."
Añade que "estos pobladores se caracterizaban por ser de complexión hercúlea y vigorosa. Es así que la caza se realizaba a pie, pues aún no se conocía el caballo y por tanto corrían a los animales hasta cansarlos, lo que nos muestra que eran caminadores incansables y hombres de robusta contextura y gran fortaleza, pues en esas persecuciones interminables llegaban a estar dos y tres días sin beber, tomando muchas veces la sangre del animal que cazaban".
Fue muy importante para estas comunidades la caza del guanaco, la especie más buscada, “pues daba carne para la alimentación y cuero para la confección de las vestimentas".
Actualmente, se sigue trabajando en Tandil y la región sobre esta apasionante temática antropológica, sobre todo por parte de investigadores de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, tanto de la propias carreras de Antropología y Arqueología (Facultad de Ciencias Sociales, Olavarría), como de Historia (Ciencias Humanas, Tandil).
Uno de ellos, Gustavo Politis (4), de Ciencias Sociales, sostiene:
"Los primeros habitantes de América fueron grupos nómades asiáticos que llegaron al continente tras cruzar el estrecho de Bering. Esa es la razón de la evidente similitud física entre los indígenas sudamericanos y los habitantes de las estepas siberianas y el nordeste asiático".
Acerca de cómo se instalaron y las vicisitudes por las que atravesaron, dice:
"El viaje comenzó probablemente hace diez o quince mil años y llegar a Sudamérica les llevó varias centenas de generaciones. Aquel era un hombre anatómicamente moderno, tan evolucionado como el hombre actual, que caminaba erecto y vivía de la caza de venados, guanacos y otros animales de mayor tamaño, ya extinguidos, y de la recolección de raíces y frutos". "No hemos apreciado grandes cambios en sus hábitos hasta la aparición de las primeras vasijas, cuya antigüedad ronda los 2.000 años; a partir de entonces empezó a hervir sus alimentos que, de ese modo, preservaban la totalidad de sus propiedades nutritivas".

La cuestión indígena

Sigamos.
¿Qué ocurrió con el indio en este suelo que hoy habitamos?
Hay mucho por decir. Pero podríamos empezar afirmando que el indio no era ni bárbaro y ni siquiera tan haragán como se lo describió a través de tanta escritura ligera que incurre, además, en el grave pecado del etnocentrismo.
Sus actividades tuvieron suficiente importancia como para que la historia las registre, por más que en muchos casos se pretenda -por facilismo, ingenuidad o complicidad- obviar lo que pasó antes de las fundaciones de los fortines. Se está obviando la vida, nada menos.
Con acierto señala Martínez Sarasola (5): "En esa búsqueda de nuestro verdadero perfil cultural muchas veces olvidamos parte de nuestras raíces. Siempre tenemos presente sucesos como la gran inmigración, o sea el aluvión de europeos que llegó al país entre mediados del siglo pasado y fines de la década del 20. Pero existe una fuerte tendencia a olvidar que esos inmigrantes constituyen la segunda matriz cultural. La primera se desplegó mucho antes, siglos antes, cuando se encontraron los españoles de la Conquista con las comunidades indígenas de nuestro actual territorio, dando origen a ese primer nudo de nuestra cultura, esa primera mestización que fue la matriz original hispano-indígena".

Vamos, pues, hacia una síntesis de la historia del hombre en las centurias pasadas, transcurrida en las mismas tierras en las que hoy nos desarrollamos, trabajamos, sentimos y soñamos.

Cuando Don Juan de Garay anduvo por la zona

Hacia finales de 1581, Juan de Garay (6), tras fundar Buenos Aires por segunda vez -1580- llegó hasta la costa y las sierras de las actuales Mar del Plata y Tandil y señaló en sus descripciones:
"Es muy galana costa y va corriendo una loma llana de campaña sobre la mar, por algunas partes pueden llegar carretas hasta el agua; es tierra muy buena para sementeras" ... "Hallamos entre estos indios alguna ropa de lana muy buena; dicen que la traen de la Cordillera, de las espaldas de Chile... Dicen que por la costa hay poca gente i que tierra adentro, hacia la Cordillera, hay mucha gente". Agrega que se forma "un ramo de cordillera que baxa e la tierra adentro i en la costa en algunas partes descubre pedazos de peñas donde bate el agua...y hay gran cantidad de lobos marinos".
(Respetamos, al igual que en otros documentos de este libro, la escritura textual de los mismos y las usanzas idiomáticas de la época).
En el Cabildo del 31 de julio de 1617, se da cuenta de que Hernando Arias de Saavedra salió a "aquietar a los indios que andan alterados y lebantados y an cautivado españoles" (7). El nombrado, ya había recorrido esta región en 1596, en su carácter de Gobernador de la Provincia del Río de La Plata y había informado al rey, al pasar por las sierras del Tandil, que este lugar "es de lo más interesante y de mayor importancia que por ahora se ofrece en estos reinos".
Pero no fue el único que empleó conceptos tan benévolos, ya que también en épocas pretéritas (1796), el sabio Félix de Azara, marino, naturalista y geógrafo del rey, describió a ésta como "la tierra más fértil del universo".
En el Cabildo del 6 de abril de 1672, se hace mención a hurtos de ganado por parte de indios que habitaban la zona de Tandil y Sierra de la Ventana, que recibían la denominación de indios "serranos".
En 1707 se producen dos hechos documentados que refieren nuevos pasos dados por los españoles en estas tierras. Por un lado, el sacerdote Silvestre de Roxas, que cita a Tandil en informes remitidos al Rey de España. El restante, es el que se relaciona con una partida de indios que dio muerte a Don Antonio de Garay y sus acompañantes, que habían salido con la intención de recoger animales aquí, más precisamente del "corral de Ferreyra", ubicado en lo que hoy es nuestro partido. ¿Para qué los querían? Según la documentación existente, los mismos eran para ser utilizados para el arreo y no para faenarlos.

La Ciudad de los Césares

Pero hay historiadores que aseguran que unos cuantos de los nombrados expedicionarios, incluyendo el mismo Garay, se acercaron hacia estas tierras no solamente para contemplar el mar y las llanuras, sino, además, con la intención -y la esperanza- de encontrarse con un lugar encantado que la leyenda histórica conoce como "Ciudad de los Césares", de la que se decía estaba ubicada en las remotas tierras del sur, desconocidas todavía para todos menos para el indio.
Se sostenía que en esa ciudad se hallaría gente viviendo en forma poco menos que paradisíaca y con muchas toneladas de oro y plata.
La denominación se debe a unos expedicionarios que naufragaron y desaparecieron cuando viajaron, en 1528, con el capitán Francisco César, desde el Fuerte Sancti Spiritu; pese a que dos de las tres columnas se perdieron en el trayecto, el cronista de la expedición, Ruy de Guzmán, escribió maravillas de lo que observó; se asegura que hechos similares ocurrieron en el Cuzco y otras regiones; ello, sumado a la nutrida variedad imaginativa del siglo XVI, dio paso a la leyenda.
También se ha mencionado que los expedicionarios tuvieron en cuenta lo que es hoy Tandil como el lugar donde podría hallarse la utópica "ciudad" (¿tal vez por la Piedra mágica...?).
Curruhuinca y Roux (8), escriben: "Años después, en 1707, don Silvestre Antonio de Roxas, otro aventurero buscador de tesoros, parece haber llegado asimismo al Neuquén, a un río llamado 'de Azufre', próximo a un valle donde habitan 'los césares'", aclara de Roxas (9).
Alvaro Yunque (10), notable escritor vinculado con Tandil, señaló sobre el tema, no sin ironía:
"¿Por qué, si en México, Cortés halló un imperio y en Perú, Pizarro y Almagro hallaron otro imperio, no ha de hallar él, Garay, el fuerte, otro aurífero imperio del cual esa Ciudad de los Césares sería como son México o Cuzco, su capital munífica? Allá va él sin miedo rumbo al sur, a pequeñas jornadas, como quien a tientas, en penumbra, pisa un terreno desconocido. Sigue la costa, a veces se interna buscando aguadas. La ciudad no aparece. Siempre llanos, soledad. De pronto una sierra, y después, siempre soledad y llanuras".

"Degollar hasta a los rendidos"

Sarramone (11), incluye referencias a los años 1739 y 1741, al señalar:
"En 1739 se lleva a cabo una durísima expedición punitiva a cargo del Maestre de Campo don Juan de San Martín, que exterminó a la pacífica tribu de Calelián (o Caleliyán), llegando hasta Sierra de la Ventana y pasando por Tandil, donde acuchillaron a una tropa de tehuelches, y al que respondieron los indios con la invasión de 1741 que llegó al pago de Matanzas, infundiendo el terror en la propia Buenos Aires".
Cabe destacar que este militar español -sanguinario si los hubo- no tiene nada que ver con el futuro Libertador y sus andanzas de 1739 se repitieron por esos años, atacando y matando a indios que habían sido aliados suyos, tras sufrir derrotas en sus incursiones. Se rebeló luego Cangapol y maloqueó por lugares donde estaban los blancos, llegando hasta diez leguas de Buenos Aires. La intervención de sacerdotes misioneros y los buenos oficios pacificadores del gobernador Domingo Ortiz de Rozas, contuvieron a los indios. Pero en 1776, los blancos asesinaron dentro de la ciudad a unos indios portadores de mercaderías y esta acción provocó nuevos malones. El gobernador Cevallos mandó una fuerza contra los "bandidos", con orden de "degollar hasta a los rendidos". Los persecutores no pudieron encontrar a los indios nómades a pesar de que Flamenco, un cacique amigo, les servía de baquiano. Al volver, este cacique encontró que su tribu había sido desterrada a la Banda Oriental. Flamenco y sus guerreros, desesperados ante esta traición, huyeron a las pampas y tornaron al frente de nuevos malones. Las vaquerías fueron desoladas, sus hombres muertos, sus mujeres y niños llevados en cautiverio y sus animales arreados hacia el oeste, a las "pampas misteriosas".
Luego volvieron a hacerse las paces, hasta que en 1783 acontece un nuevo asesinato de indios; la réplica de los malones provocó, entre otras muertes, la del estanciero Clemente López de Osornio, abuelo materno de Juan Manuel de Rosas.
En 1790 se firmó una nueva paz entre el Virrey Loreto y unos cuantos caciques. Pero fue aparente, aunque por alrededor de tres décadas se fue dando una relativa tranquilidad.

El nombre Tandil también es muy anterior a 1823

Esta sinopsis histórica que estamos realizando, nos remite a una realidad que tal vez haya pasado desapercibida para muchos tandilenses, y es la relacionada con el topónimo Tandil, es decir, el nombre de nuestra ciudad. Aquel asentamiento poblacional básicamente militar del 4 de abril de 1823, nació con el nombre de "Fuerte de la Independencia", tal vez como dando por sentado que el nombre "Tandil" era ya un hecho consumado, teniendo en cuenta las múltiples citas de visitantes, historiadores, expedicionarios y demás, incluso desde mucho tiempo atrás.

Los misteriosos corrales de piedra y la voz Tandil

Daniel Eduardo Pérez (12) asocia, con acierto, el tema del topónimo con el de los enigmáticos corrales de piedra, ya que a través de variada documentación se alude a Tandil, varias décadas previas a la fundación y se mencionan los corrales.
¿A los corrales los construyeron los indígenas o los españoles? Las opiniones de los investigadores están divididas, y algunos sostienen que es lícito pensar que tanto el habitante primitivo como el hombre blanco tuvieron que ver en ello.
Millau (13), en una cita que recogen Araya-Ferrer, refiere, allá por 1772, a que "los serranos tienen sus paradas y habitaciones principales en unos corrales que hacen de piedras en la primera sierra del Tandil y Volcán (Balcarce) que dista como ochenta leguas de Buenos Aires y a la que se viene por tres caminos en seis u ocho días a caballo".
Alrededor de 1750, los sacerdotes jesuitas Tomas Falkner, José Cardiel y Matías Strobel fundaron reducciones indígenas en cercanías de la laguna llamada hoy "De los Padres", precisamente como homenaje a los nombrados religiosos. Falkner, en sus informes, ya hace referencia a Tandil y alude a que se encuentra aquí el "cerro más alto" y además manifiesta "no haber visto otras tierras más aptas para la agricultura que las del Tandil".

¿Por qué TANDIL?

Gran parte de los investigadores coinciden en que su terminación (DIL) es una deformación del vocablo indígena -mapuche o araucano, por ejemplo- LIL, que significa roca o peñasco. En cambio, respecto de TAN, no hay acuerdos, aunque derivaría de voces indígenas ("thaun") cuyo significado sería "latir", "caer", "al caer", o similares. Por lo tanto, "piedra que late" o "piedra al caer", que podría o no, tener connotación con la Piedra Movediza, según como se lo interprete.
También suele afirmarse -tradición oral de por medio- que el nombre Tandil perteneció a un cacique que se instaló sobre las márgenes del arroyo llamado por entonces también Tandil. Pero lo cierto es que antes que el cacique -si es que realmente existió- el topónimo Tandil ya estaba acuñado.
Para otros, viene del araucano deformado (Piedra Grande) y para algunos significa "lo más alto".
Nario (14) coincide en la existencia de diversidad de interpretaciones y afirma: "La que más me gusta es Tramulhil: peñasco que palpita".
Lo que nos parece realmente significativo es que esta ciudad tiene un nombre propio, auténtico, regional, que nos identifica plenamente. La denominación no responde al apellido de alguna personalidad ni tampoco se le ha dado el nombre de alguna ciudad ya existente en España, por ejemplo.

Más sobre pircas y corrales

Sobre el tema de los corrales, digamos que el ya citado "Corral de Ferreyra", detectado en 1707, es un cabal ejemplo de la lejana existencia de los mismos. Pérez (15) afirma: “Se encuentra en las cercanías del arroyo Quequén Chico en el límite de los actuales partidos de Tandil y Necochea en los campos de Zubiaurre". Su construcción está realizada con "piedras superpuestas en perfecto encaje, con casi dos metros de altura y un espesor de alrededor de un metro; mide aproximadamente cien metros de largo por cien metros de ancho, teniendo adosado a su lateral otro de menores dimensiones".
Casi seguramente sobre el mismo corral, Grenon (16) da cuenta de que un español "estaba al pie de un cerro del Tandil para el sur con su amo y demás gente de la tropa de 5.000 vacas y a cosa del medio día llegaron cinco indios pampas. Y entre ellos uno era el cacique; y estuvieron en paz...y convidaron a que fuese a su toldería..." y que luego "...se fue al cerro del Tandil a incorporarse a los compañeros suyos que estaban guardando caballos flacos".
Si pretendemos remontarnos más lejos todavía, podríamos agregar que en la ya mencionada documentación producida por Juan de Garay, se sugiere construir corrales para encerrar y capturar ganado.
Pero si nos acercamos en el tiempo y llegamos a la fundación misma, debemos decir que los ingenieros colaboradores de Martín Rodríguez levantaron las murallas del Fuerte de la Independencia con piedras de nuestras sierras. Lamentablemente, el desprecio de los argentinos por las reliquias históricas ha hecho que no tengamos hoy día, muestra alguna de lo que con tanto esfuerzo se construyó por ese entonces. En 1864 se ordenó el levantamiento definitivo de las últimas ruinas, aparentemente ante los reclamos de los habitantes de la época por la "limpieza del pueblo"...

Otros elogios a la Madre Naturaleza

Hacia 1770 partió una expedición desde la laguna de Palentelen (partido de Alberti), que pasó por los actuales partidos de 25 de Mayo, Olavarría y se informó que sus hombres reconocieron la zona de la sierra Casuhatí (Ventana) y del Tandil y Volcán (Balcarce).
Por estos tiempos que estamos abordando, se registra otra documentación probatoria de que el nombre Tandil ya estaba asignado a este terruño mucho antes de la fundación. En 1774, Tomas Falkner (17), de regreso en Londres, publicó allí su libro "Descripción de la Patagonia", y en un párrafo dice:
"Los valles son fertilísimos, la tierra es negra y profunda, sin arcilla y siempre está cubierta de tan buen pasto y en tal abundancia que las haciendas que por allí pastan engordan en muy poco tiempo; por lo general, estos valles están encerrados por las montañas en el extremo, o por algún morro que se levante en el medio, pero se abren hacia el norte o noroeste y desde esa elevación presentan a la vista un hermoso y ameno paisaje hasta muy lejos, puesto que todos los valles estos, que encierran los montes, se hallan a mayor elevación que las llanuras de la parte norte. En toda la región de Buenos Aires no he visto otra tierra que más se preste al aprovechamiento". "LA PARTE DEL MEDIO LLAMASE TANDIL y deriva su nombre de un cerro que se levanta a mayor altura que los demás".

De Virreyes y Caciques

Los virreyes Pedro de Cevallos y Juan José de Vértiz pusieron especial énfasis en la cuestión indígena. Es de destacar que el último de los nombrados, considerado tradicionalmente como el más "progresista" e "inteligente" no tuvo contemplación alguna a la hora de hacer referencia a los aborígenes de nuestra zona. Escribió, con marcado espíritu europeo, (18) que "la guerra que contra ellos hacemos es difícil de lograr con mayor progreso, como lo representaron los maestres de campo de la campaña y me lo ha acreditado la esperiencia. Forman los indios unos cuerpos errantes, sin población ni más caserío que unos toldos de cuero mal construidos: carecen de todos los bienes de fortuna; no hacen sementeras, no aprecian las comodidades. Se alimentan de yeguas y otros animales distintos de los que usamos nosotros. No necesitan de fuego para su comida. No llevan equipajes, ni provisiones para sus marchas. Residen en las sierras y otros parages incultos".
"Transitan -agrega Vértiz- por caminos pantanosos, estériles y áridos, su robustez creada á las inclemencias resiste hasta el punto que nosotros no podemos principiar. Se carece del conocimiento de sus grandes y ocultos territorios por no tener planos verdaderos, ni sujetos que dén siquiera una moderada luz de estos desiertos; principal base para formar espedicion".
"Sin embargo mientras goberné como Capitán general estas Provincias mandé hacer varias salidas con que se logró contener y escarmentar estos enemigos que a la verdad son despreciables cuando se les espera ó ataca en formacion con armas de fuego por tenerles miedo; pero no á las lanzas en cuyo manejo son muy diestros, y también en el de ondas y bolas".
Juan José de Vértiz mandó fundar varios fuertes y pueblos. El más recóndito, en el extremo sur de la actual provincia de Buenos Aires, fue Carmen de Patagones, único eslabón, a la sazón, desde el Salado al sur. La expedición partió desde el puerto de Montevideo en diciembre de 1778 al mando de Juan de la Piedra, Francisco de Viedma y Basilio Villarino y fundaron Patagones el 22 de abril de 1779.
Pérez (19) sostiene: “El año 1779 cobró así especial relieve en nuestra historia de las fronteras interiores, por cuanto además se determinó el reconocimiento intenso de la Patagonia, la fundación del Fuerte Carmen de Patagones y la que luego sería Viedma, el nacimiento de fuertes como el de Chascomús, el adelantamiento del Zanjón, el fortín de Ranchos, la reconstrucción del fuerte de Areco, la reconstrucción de Salto, Rojas, Pergamino, Mercedes, Melincue e India Muerta".
Añade: "Vértiz proyectó su acción con intensidad hacia el sur y también hacia el oeste, encomendando en 1778 a Pinazo el reconocimiento de las Salinas Grandes, el que conjuntamente con el piloto Pablo Zizur concretó en 1786, relevándose notablemente la zona y siendo luego material usado por Melchert en la información que éste proporcionó a Alsina".
Por otra parte, el Virrey reorganizó los Blandengues y se ocupó de dictar una "Instrucción para el comandante de la frontera", que fue un reglamento para quienes debían prestar servicios en los puestos establecidos por entonces.

Un censo de 1781

Un censo oficial efectuado en noviembre de 1781 en el actual territorio de la provincia de Buenos Aires, en pueblos situados al norte del río Salado, arrojó los siguientes resultados:

. San Bautista de Chascomús 374 personas
. Nuestra Señora del Pilar de
los Ranchos (Gral. Paz) 235
. San Miguel del Monte 345
. San José de Luján (Mercedes) 464
. San Antonio del Salto 421
. San Francisco de Rojas 325
. San Claudio de Areco
(Carmen de Areco) 85

Mientras eso pasaba en el norte, en la región del Tandil se reconocían todavía -de alguna manera- los dominios indígenas, ya que en el tratado de paz del 27 de julio de 1782 se indicaron las zonas por las que podrían "potrear" los indios y los límites se encontraban por cierto bastante más hacia el noreste de nuestro actual partido.

Citas bibliográficas

(1) TERUGGI, Mario: Entrevista publicada en el diario EL ECO DE TANDIL, noviembre de 1991.
(2) DALLA SALDA, Luis: Artículo "Aquí nació la Argentina", entrevista en la revista "Viva" del diario "Clarín". Buenos Aires, 26 de mayo de 1996.
(3) ARAYA, José María Julio: "La Prehistoria del Tandiliense", en "100 años de El Eco de Tandil". Tandil, 1982.
(4) POLITIS, Gustavo: Artículo "Aquí nació la Argentina", entrevista en la revista "Viva" del diario "Clarín". Buenos Aires, 26 de mayo de 1996.
(5) MARTINEZ SARASOLA, Carlos: "Nuestros paisanos los indios". Emecé, Buenos Aires, 1996.
(6) GARAY, Juan de: Carta Relación al Rey, fechada en Santa Fe el 20 de abril de 1582. Citado por Francisco Cervera en "Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe", 1907.
(7) ACUERDOS del Cabildo de Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1907.
(8) CURRUHUINCA, Curapil y ROUX, Luis: "Las matanzas del Neuquén. Crónicas mapuches", Plus Ultra, Buenos Aires, 1993, quinta edición.
(9) ROXAS, Silvestre Antonio de: "Derrotero de un viaje de Buenos Aires a los Césares por el Tandil..." (1707) en: De Angelis, Pedro: "Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata, Buenos Aires, 1910.
(10) YUNQUE, Alvaro: "Calfucurá. La conquista de las pampas". En la colección "Historia de los argentinos". Tomo IV. Ediciones Anfora, Buenos Aires, 1970.
(11) SARRAMONE, Alberto: "Catriel y los indios pampas de Buenos Aires". Editorial Biblos, Azul, 1993.
(12) PEREZ, Daniel Eduardo: "Historia del Tandil en el período colonial". UNCPBA, 1985.
(13) MILLAU, Francisco: "Descripción de la provincia del Río de la Plata", 1772, editado en 1947 por Espasa Calpe.
(14) NARIO, HUGO: Entrevista en "El Eco del Cole", por parte de alumnos del Colegio de la Sierra, Tandil, octubre de 1998.
(15) PEREZ, Daniel Eduardo: "Historia...", obra citada, página 21.
(16) GRENON, Pedro: "Los pampas". Córdoba, 1927.
(17) FALKNER, Tomas: "Descripción de la Patagonia", página 71, versión castellana de S. Lafone Quevedo, Buenos Aires, 1911.
(18) VERTIZ, Juan José: "Memoria de los Virreyes del río de la Plata", editorial Bajel, Buenos Aires, 1945.
(19) PEREZ, Daniel E.: "Historia...", obra citada, página 64.


ACTIVIDADES SUGERIDAS


1) Respecto de la antigüedad de las sierras de Tandil:
(Marquen con una X la respuesta que consideren correcta)

a) Son de una composición relativamente reciente (.....)
b) Están entre las más viejas del mundo (.....)
c) Son las sierras más viejas del mundo (....)

2) Entrevisten a algún geólogo o a algún geógrafo (por ejemplo en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro) sobre el tema de nuestras sierras, su antigüedad, composición, la diferencia en sus formas con respecto a cerros vecinos como los de los partidos de Lobería y Balcarce, por ejemplo, etc.

3) Luego de las dos actividades anteriores, efectuar una visita a un cerro de los alrededores de la ciudad y realizar posteriormente por grupos un trabajo escrito que incluso puede incluir fotografías tomadas en el lugar visitado.

4) Describan las principales características del "tandiliense" prehistórico.

5) Mencionen por lo menos tres personajes de la historia que avistaron y describieron la zona de la Sierra de Tandilia o tierras de la actual ciudad o partido de Tandil.

6) ¿A qué se llamaba "Ciudad de los Césares"? Escribir un cuento basado en lo que has leído sobre el tema y agregando lo que se le ocurra a tu imaginación.

7) ¿Qué son los corrales de piedra? Mencionen algunas características y explicar para qué fueron construidos por los indígenas de la zona, según afirman algunos autores. Para responder a esta actividad, puede consultarse también el capítulo 2.

8) Marcar con una X la respuesta correcta:

a) El nombre Tandil se le impuso al pueblo poco tiempo después de haberse fundado el Fuerte de la Independencia. (.....)

b) El nombre Tandil se originó el 4 de abril de 1823, cuando Martín Rodríguez y su gente fundaron aquí el Fuerte. (.....)

c) El nombre Tandil existía desde antes de fundarse el Fuerte (.....)

9) ¿La voz Tandil proviene de vocablos españoles o indígenas? Elaboren un cuadro mencionando las diversas interpretaciones existentes. Luego, realicen una votación en el curso para elegir la interpretación que más convence o más agrada al grupo.